¿¡Y vivir cada cual su vida sin preocuparse del proceder ajeno!?
¡Creo que me está pidiendo mucho!
¡No lo puedo evitar!, el hastío.... ¡Usted sabe!
Ese comentario considerablemente nocivo hacia el sujeto al que acabo de saludar amigablemente.
Esa mirada distraída y displicente hacia la persona que me responde cortésmente a una pregunta que yo mismo le he formulado.
Esa carrera sin movimiento en la que cree que gana el que mas tarde cae.
Ese individuo que se aflige por ser centro de paliques y que asimismo atenta contra el que decide vivir su vida.
Tierras, casa, dinero, propiedades, hijos, ropa, compañías, decisiones, palabras, preceptos, vetos.....
Ten cuidado, estás pisando tierra escarpada
¡Si señor! esto es un pueblo ¿y qué esperaba?
Sara.
martes, 25 de agosto de 2009
martes, 18 de agosto de 2009
lunes, 17 de agosto de 2009
Mucho ruido y pocas nueces
No sufráis, niñas.
No sufráis.
Que el hombre es un farsante.
Un pie en la tierra, otro en el mar.
Jamás será constante.
¿Por qué sufrir? ¡Dejadles ir!
Y disfrutad la vida.
Vuestros suspiros convertid en cantos de alegría.
No cantéis, niñas.
No cantéis lamentos de infortunio.
El hombre falso siempre fue desde que el mundo es mundo.
¿Por qué sufrir? ¡Dejadles ir!
Y disfrutad la vida.
Vuestros suspiros deberéis convertir en cantos de alegría.
No sufráis.
Que el hombre es un farsante.
Un pie en la tierra, otro en el mar.
Jamás será constante.
¿Por qué sufrir? ¡Dejadles ir!
Y disfrutad la vida.
Vuestros suspiros convertid en cantos de alegría.
No cantéis, niñas.
No cantéis lamentos de infortunio.
El hombre falso siempre fue desde que el mundo es mundo.
¿Por qué sufrir? ¡Dejadles ir!
Y disfrutad la vida.
Vuestros suspiros deberéis convertir en cantos de alegría.
W. Shakespeare
Ahora se que existe
no consigo resarcirme,
siempre está conmigo aun sin ser yo consciente.
Me aprieta, me dirige, me controla...
Ejerce sin dudarlo el mayor dominio sobre mi persona.
Y me hace soñar.....
me hace soñar que estoy completa, que mis horas felices han regresado y que la vida no se me escurre como a veces pienso.
No tengo tiempo, no me pidas nada porque no tengo tiempo.
Me guardo, quieta, espero....
espero a mi tormenta que es el miedo.
Sara.
no consigo resarcirme,
siempre está conmigo aun sin ser yo consciente.
Me aprieta, me dirige, me controla...
Ejerce sin dudarlo el mayor dominio sobre mi persona.
Y me hace soñar.....
me hace soñar que estoy completa, que mis horas felices han regresado y que la vida no se me escurre como a veces pienso.
No tengo tiempo, no me pidas nada porque no tengo tiempo.
Me guardo, quieta, espero....
espero a mi tormenta que es el miedo.
Sara.
jueves, 30 de octubre de 2008
Toda la vida, siempre que me preguntaban cual era mi estación preferida, contestaba que la primavera sin pensármelo dos veces.
Hace un par de años, tras el transcurso de un verano bastante caluroso, llegó como siempre el otoño, y acostumbrada a salir a la puerta a recibir los rallos de sol suaves y templados del fin del verano. Me encontré que sin darme apenas cuenta el paisaje se había transformado ya en paletas doradas, rojas y bronce.
El estómago se me encogió ligeramente al comprobar que la llegada del mal tiempo acudía incipiente para cubrir de agua, frío y días grises mi vida durante los próximos 5 meses.
Tras disponerme a desayunar, mi padre entró por la puerta frotándose las manos con gesto alegre. Comentando la belleza que para el tenía el mes de octubre, tan colorido, calmado y agreste.
Sin vacilar en muchas mas explicaciones “El” y tras terminar el refrigerio “Yo”.
Salí por primera vez (sin saberlo aún), a pasear disfrutando de la humedad, de la escala de rojos, naranjas y marrones y de todo lo que este mes tan “desabrido, áspero y desapacible” nos puede ofrecer a los sentidos.
Hoy dos años después, es de nuevo octubre, y en esta ocasión, no he sentido esa desagradable sensación al contemplar el panorama, porque he llegado a tiempo para descubrir el encanto que contienen estos días.....
Sara.
Hace un par de años, tras el transcurso de un verano bastante caluroso, llegó como siempre el otoño, y acostumbrada a salir a la puerta a recibir los rallos de sol suaves y templados del fin del verano. Me encontré que sin darme apenas cuenta el paisaje se había transformado ya en paletas doradas, rojas y bronce.
El estómago se me encogió ligeramente al comprobar que la llegada del mal tiempo acudía incipiente para cubrir de agua, frío y días grises mi vida durante los próximos 5 meses.
Tras disponerme a desayunar, mi padre entró por la puerta frotándose las manos con gesto alegre. Comentando la belleza que para el tenía el mes de octubre, tan colorido, calmado y agreste.
Sin vacilar en muchas mas explicaciones “El” y tras terminar el refrigerio “Yo”.
Salí por primera vez (sin saberlo aún), a pasear disfrutando de la humedad, de la escala de rojos, naranjas y marrones y de todo lo que este mes tan “desabrido, áspero y desapacible” nos puede ofrecer a los sentidos.
Hoy dos años después, es de nuevo octubre, y en esta ocasión, no he sentido esa desagradable sensación al contemplar el panorama, porque he llegado a tiempo para descubrir el encanto que contienen estos días.....
Sara.
miércoles, 29 de octubre de 2008
Apertura de mi blog
Hoy doy por comenzada la inauguración de mi blog.
Tengo el propósito de escribir opiniones y comentarios de todo aquello que me resulte inresante o merezca la pena mencionar.
Si alguien tiene algo que aportar será bienvenido.
Un saludo!!!
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