¿¡Y vivir cada cual su vida sin preocuparse del proceder ajeno!?
¡Creo que me está pidiendo mucho!
¡No lo puedo evitar!, el hastío.... ¡Usted sabe!
Ese comentario considerablemente nocivo hacia el sujeto al que acabo de saludar amigablemente.
Esa mirada distraída y displicente hacia la persona que me responde cortésmente a una pregunta que yo mismo le he formulado.
Esa carrera sin movimiento en la que cree que gana el que mas tarde cae.
Ese individuo que se aflige por ser centro de paliques y que asimismo atenta contra el que decide vivir su vida.
Tierras, casa, dinero, propiedades, hijos, ropa, compañías, decisiones, palabras, preceptos, vetos.....
Ten cuidado, estás pisando tierra escarpada
¡Si señor! esto es un pueblo ¿y qué esperaba?
Sara.
