jueves, 30 de octubre de 2008

Toda la vida, siempre que me preguntaban cual era mi estación preferida, contestaba que la primavera sin pensármelo dos veces.

Hace un par de años, tras el transcurso de un verano bastante caluroso, llegó como siempre el otoño, y acostumbrada a salir a la puerta a recibir los rallos de sol suaves y templados del fin del verano. Me encontré que sin darme apenas cuenta el paisaje se había transformado ya en paletas doradas, rojas y bronce.
El estómago se me encogió ligeramente al comprobar que la llegada del mal tiempo acudía incipiente para cubrir de agua, frío y días grises mi vida durante los próximos 5 meses.

Tras disponerme a desayunar, mi padre entró por la puerta frotándose las manos con gesto alegre. Comentando la belleza que para el tenía el mes de octubre, tan colorido, calmado y agreste.

Sin vacilar en muchas mas explicaciones “El” y tras terminar el refrigerio “Yo”.
Salí por primera vez (sin saberlo aún), a pasear disfrutando de la humedad, de la escala de rojos, naranjas y marrones y de todo lo que este mes tan “desabrido, áspero y desapacible” nos puede ofrecer a los sentidos.

Hoy dos años después, es de nuevo octubre, y en esta ocasión, no he sentido esa desagradable sensación al contemplar el panorama, porque he llegado a tiempo para descubrir el encanto que contienen estos días.....


Sara.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

La serena belleza con sonrisa de Sara explica porque se ha buscado una casa azul en la que guardar, invitando a compartir,sus intimas emociones, que ella cree no compartidas con nadie o que teme sean descubiertas, porque a la hora de amar pudiera estar en compañia pero no a la hora de estremecerse, incluso llorar. Su romantica y apasionada apreciacion de la naturaleza, en otoño, en una joven tan primaveral, nos lleva, o deberia llevarnos, a todos, a hacer lo mismo.

Anónimo dijo...

En una tarde de otoño
una sara enamorada
descubrió maravillada
el encanto de otros ojos

Y queda atras la tristeza
de otro otoño pasado
llegara la primavera alegre
ten fe! las flores ya estan llegando.

Eres sara un ser hermoso
con una hermosa mirada
espero que la vida, niña,
te de muchas estaciones mas
con lluvias, frio, tormentas
con calmas y con tempestad,
con primavera y verano
con inviernos frios tambien
y que sigas creciendo sara
y que sepas hacer bien
que no te aparte nadie niña
del camino de la vida
del disfrute y la belleza
de la bondad infinita
que se alegren tus ojos claros
con todo lo que la vida da
y los que tenemos mas años
lo veamos en ti, Sara ya.

Anónimo dijo...

Reflexión sobre Génesis 18.11-15

"Por eso Sara no pudo aguantar la risa..."

La risa de Sara nos saluda, nos convoca, nos estremece a través de los siglos. La risa de Sara de Ur rompe con la solemnidad de lo sagrado e inaugura la rebeldía de la subversión. Sara se atreve a reírse del discurso de los ángeles que le anuncia que va a ser madre, aunque después le da miedo.

Es una gran atrevida. Una gran subversiva. Y aunque después se pelee con Agar y muestre conductas autoritarias este gesto la justifica ante el porvenir. Sara le rompe los esquemas a los ángeles y llega hasta a burlarse del llamado celestial. Es una mujer que quiebra los protocolos y destroza el ceremonial. De ella nos viene la palabra sin temores. Es la madre de la denuncia.